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09/05/2018

Efectos de la crisis: proveedores de supermercados demoran reposición y ajustan listas de precios

Dujovne aguardaba un verdadero “desplome” de la inflación para mayo. Está claro que ya no será así, ni mucho menos. Aún más lejos quedó el “segundo semestre” (2016), ni hablar de “la luz en túnel” de la vicepresidenta Michetti y los “brotes verdes” de Frigerio.

 

El Gobierno esperaba que el mes de mayo sea el arranque de la desinflación, pero la devaluación le puso presión a un rubro que ya venía complicado: los alimentos. Además de la remarcación de precios, algunas de las principales empresas del rubro están “cuidando” sus stocks hasta nuevo aviso.

Desde la perspectiva del Gobierno, mayo debía convertirse en el mes del "clic". En el que debía notarse, por fin, la desinflación. Contra un primer cuatrimestre caliente en materia de precios, Nicolás Dujovne aguardaba un verdadero "desplome" de la inflación para este mes. Está claro que ya no será así, ni mucho menos.

Aún más lejos quedó el “segundo semestre” (2016), ni hablar de “la luz en túnel” de la vicepresidenta Gabriela Michetti y los “brotes verdes” del ministro Rogelio Frigerio.

La devaluación le puso más presión a un mes que de por sí ya venía complicado, al menos para el rubro alimenticio. Una semana antes de que se inicie, iProfesional publicó que las fábricas ya enviaban a sus clientes –cadenas de supermercados mayoristas y minoristas– nuevas listas de precios, con ajustes de hasta 8%.

La novedad de las últimas horas, ya con la suba del dólar de la última semana y en medio de  la incertidumbre cambiaria, es que varias de esas compañías ya advirtieron que se viene una segunda ola de remarcaciones.

Y algunas directamente empezaron a aplicarlo.

Lo que llama la atención del fenómeno no es que ocurra, sino, más bien, su velocidad. Tomando en cuenta que un grupo representativo de alimentos ya se había encarecido sobre el final de abril, ahora vuelve a hacerlo, en reacción a la devaluación de las últimas jornadas.

Fue lo que sucedió con Molinos, por citar el caso de una compañía líder de la industria alimenticia, que envió mails a sus clientes informando de la segunda vuelta de incrementos en los precios de la harina y de algunos de sus subproductos.

En el caso de los fideos, los ajustes impactaron sobre las líneas más económicas, que eran las que venían más rezagadas. Y también, las más demandadas. En un par de semanas, estos productos tuvieron dos aumentos seguidos, por un acumulado de aproximadamente 15%.

 

Después del fin de semana, una amplia gama de fábricas alimenticias tomaron medidas defensivas frente a la suba del dólar y la incertidumbre. Así como algunas remarcaron con la expectativa de que las materias primas seguirán ajustando en reacción a la última devaluación, otras directamente prefirieron resguardarse y cuidar sus stocks. Directamente dejaron de vender "hasta nuevo aviso".

"No hay precio". "No tenemos armada la nueva lista y no hay entregas". "Nos quedamos sin stock disponible". "Estamos en plena reestructuración". Todas fueron algunas de las excusas de los fabricantes a sus clientes comerciantes para postergar las entregas hasta que se aclare el panorama.

Las primeras en reaccionar fueron dos de las principales importadoras de enlatados. Venden desde atún y caballa hasta choclos en grano y frutas en conserva (cocktails, duraznos y ananás).

Como son todos productos importados –las latas vienen desde Brasil, Chile, México, Canadá, España, Italia, Tailandia y hasta de Siria–, las comercializadoras prefieren guardar el stock hasta que aclare el panorama.

Algunas de las importadoras más chicas, entendiendo que la crisis puede transformarse en una verdadera oportunidad para expandirse, cubrieron parte del espacio dejado por las otras y abastecieron de atún y otros pescados en conserva, pero con aumentos de entre 15% y 20%.

 

Los aumentos en la canasta alimentaria incluyeron a productos de la denominada "mesa de los argentinos", como fideos, galletitas, café y aceites.

En el caso de las galletitas –uno de los rubros más dinámicos y también de mayor variedad–, los ajustes de la última semana fueron de entre 10% y 14%.

Se trata de otro de los segmentos que están atravesando la segunda oleada de remarcaciones en pocas jornadas. Justo antes de que comenzara mayo, se habían registrado incrementos de entre 6% y 8%.

En los aceites también hubo fuertes ajustes, repartidos en dos. Uno, anunciado a fin de abril, del 6% promedio, y una segunda vuelta de entre 11% y 13%.

En tanto, algunas de las arroceras más importantes del mercado refrendaron aumentos de  8% en promedio.

Ni siquiera un rubro tan diverso como las especias queda al margen del fenómeno. Arrancaron el mes con subas de 8% promedio en respuesta a la trepada del tipo de cambio, aunque la mayoría de ellas se producen en el país.

A los incrementos en los valores de los alimentos hay que añadirle el rubro de higiene personal y limpieza para el hogar, cuyos productos se encarecieron en torno al 10% en las últimas horas.

Como puede apreciarse, este último movimiento –tanto en productos importados como en aceites y galletitas– está directamente vinculado con la escalada del dólar. Un costo que los fabricantes y distribuidores no están dispuestos a absorber.

Al contrario, las fábricas más grandes son las primeras en remarcar para tratar de no perder puntos de rentabilidad. Y a la espera de que los consumidores convaliden esos nuevos valores.

 

Alimentos calientes

Los precios de los alimentos se encuentran entre los que más escalan. A lo largo de 2017 se subieron 20,7% en promedio, cuatro puntos menos que el nivel general, que estuvo impactado por el reajuste de las tarifas de los servicios públicos.

Este año, el escenario empeoró, al menos en los primeros cuatro meses del año. La suba de los alimentos resultó del 6,7%, a la par que el nivel general, que también este año viene influenciado por los movimientos en las tarifas.

De hecho, en abril, la "núcleo" se movió 2,6%, tres décimas por arriba que el IPC. Es por esto que cunde la preocupación: si esta tendencia se mantiene habría un indisimulable costo político adicional, ante la perspectiva de un alza en los niveles de pobreza e indigencia.

Hacia adelante, el panorama luce complicado. De acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado, confeccionado por el Banco Central (REM), la inflación núcleo esperada para el 2018 aumentó 1,7 punto porcentual respecto a la medición de marzo último: pasó de 18,1% a 19,8%.

El Gobierno se mostró tímido para enfrentar esta realidad. Acaba de confirmar el programa de "Precios Cuidados" para los próximos meses, una nómina de 391 productos (164 artículos más que la última versión), que tendrá una vigencia de cuatro meses. Fuera de estos acuerdos con fabricantes y supermercados, no hubo iniciativas en paralelo que ayuden a morigerar los aumentos.

"Tenemos muy pocas herramientas para derrotar a la inflación", había sorprendido Nicolás Dujovne durante el verano, al intentar una respuesta a las remarcaciones de los alimentos.

Con una inflación que en cuatro meses se habría acercado a los dos dígitos, y en medio de la devaluación, los aumentos que se vienen registrando en las pocas jornadas que van de mayo amenazan con quebrar la barrera del 25% anual pretendida por el Gobierno para demostrar una tendencia bajista.

La dinámica en los alimentos es la más preocupante pero no exclusiva. Los artículos importados registraron reacomodamientos en las últimas jornadas.

Las pinturerías, sin ir más lejos, aplicaron incrementos de entre 5% y 10% el último fin de semana.

"Iban a ser inferiores, pero con la suba del dólar, ninguno de los fabricantes quiso quedar expuesto", confesó a iProfesional el gerente comercial de una de las principales pinturerías del país.

"Nosotros no pudimos hacer otra cosa que trasladar esos movimientos inmediatamente", destaca. En general, los materiales para la construcción registraron esos mismos porcentajes de revisión.

 

Fuente: iProfesional

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