Lunes, 25 de Marzo de 2019 | 01:21:23
21/12/2018

Macri se va de 21 días de vacaciones mientras la economía se derrumba

El presidente Mauricio Macri emprende un nuevo receso junto a su familia en plena caída de la economía y con frentes abiertos en el Congreso y la Corte. El riesgo país por arriba de los 800 puntos y los cinco efectos no deseados para la economía.

 

El jefe de Estado se va al country Cumelén, en Villa La Angostura. Este fin de semana emprende un receso de 21 días en pleno conflicto con la Corte y sin poder en el Congreso. Sufrió un duro revés en la Corte con el fallo que favorece a los jubilados y no pudo avanzar en el Congreso con iniciativas propias. Mientras tanto la economía está cada vez peor: riego país récord, cadena de pagos rota, más pobreza, más inflación, menos obras públicas y un anuncio del FMI que muestra un escenario caliente para 2019, no son suficientes para detener la costumbre de descanso del presidente Macri. Una costumbre que contrasta con el esfuerzo constante que le pide a los ciudadanos de a pie que no pueden llegar a fin de mes.

 

Economía

Complica la baja de tasas en pesos y habrá menos inversión pública y privada. Por ende, menos empleo.

Con el riesgo país por las nubes, y tocando el máximo anual ayer, será difícil que la economía pueda evitar los efectos negativos de esta situación. La mayoría de los argentinos no tiene la menor idea de este concepto y tampoco se ve afectado en forma directa por la caída de los bonos, sin embargo el nivel de riesgo por encima de los 800 puntos tendrá un derrame directo sobre la actividad económica y, por ende, en los bolsillos.

Estos son cinco impactos concretos que provocará el aumento de la percepción del riesgo argentino entre los inversores:

1 – Aleja para provincias y empresas la posibilidad de financiarse. Para el Gobierno no es relevante, al menos en el corto plazo, que suba tanto el rendimiento de los bonos. Esto se debe a que ya cuenta con dinero fresco a tasas bajas, comprometido por el FMI. Sin embargo, no es la situación de otros emisores, que sí precisan de financiamiento fresco. Es el caso de varias provincias que deben pagar intereses de la deuda colocada en los últimos dos o tres años. Y en lo que respecta a  las empresas, no sólo deben cubrir vencimientos, sino que es imposible conseguir financiamiento para proyectos nuevos. Ninguna compañía tiene un negocio tan rentable como para pagar tasas del 14% ó 15% anual.

 

2 – Se complica la baja de tasas en el mercado local. No es casualidad que hace diez días se haya detenido el proceso de reducción de tasas por parte del Central, vía Leliq. Ayer, por ejemplo, quedó al borde de 59,5% anual. La incertidumbre que provoca el aumento del riesgo país también genera más demanda de divisas y eso provoca que sea más difícil que las tasas bajen más rápido. El riesgo de que eso suceda es que se acelere el ritmo de dolarización y provoque un nuevo salto del tipo de cambio.

 

3 – Será más lenta la reactivación de la economía. Con el acceso al financiamiento externo vedado para las empresas y con tasas demasiado altas para financiar capital de trabajo en el mercado interno, la persistencia de un riesgo país tan alto complicará la salida de la recesión. El plan que idearon el Gobierno y el FMI consistía en estabilizar el dólar, bajar gradualmente las tasas de interés y promover la recuperación de los bonos con un nuevo programa que adelantó los desembolsos. El dólar se mantuvo tranquilo pero no llegó a perforar el piso de la banda cambiaria. Las tasas detuvieron su caída y los títulos están en sus niveles más bajos de los últimos años. Por lo tanto, la hipótesis de una recuperación más rápida de la economía que defendía el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se va alejando. Ahora todo dependerá de la cosecha de soja, que podría sumar hasta USD 9.000 millones adicionales a la economía este año.

 

4 – Habrá un impacto negativo en la obra pública. El Gobierno tuvo que admitir una suspensión de los PPP (programa de Participación Público Privado), que suponían una millonaria inversión para los próximos años. La suba del riesgo país hacía imposible salir a buscar financiamiento para asegurar las obras. Los consorcios debían conseguir USD 6.000 millones el año próximo en los mercados internacionales, algo que resulta imposible en el actual contexto. Esa disminución de la obra pública tendrá un efecto desfavorable en la actividad pero especialmente en la creación de empleo.

 

5 – Se espera un derrumbe de la inversión privada. No sólo cae la obra pública muy fuerte el año próximo. Casi no se esperan inversiones de empresas, salvo casos muy puntuales como Vaca Muerta o algunas compañías relacionadas con economías regionales, favorecidas por la suba del tipo de cambio real. Ya los últimos números marcan una reducción muy fuerte de esta variable y la tendencia se acentuará el año próximo. El aumento del riesgo país es clave, ya que cualquier proyecto se debe descontar a la tasa de descuento de 14% ó 15% anual, algo irrecuperable para cualquier empresa. No hay negocio en la Argentina que asegure semejante rentabilidad.

 

Los frentes abiertos en el Congreso y en la Corte de Justicia

Cuando Mauricio Macri encare este sábado sus vacaciones en Villa La Angostura, empezará a cerrar el 2018 -su año más difícil desde que asumió la Presidencia- con dos frentes abiertos que amargaron en pocos días la dulzura que el jefe de Estado saboreó tras la cumbre del G20.

Macri tropezó en la misma semana con el temario de sesiones extraordinarias que el propio Gobierno había incluido en la convocatoria oficial -existen pocos antecedentes en ese sentido-, y con el fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional el índice que la Anses utiliza para ajustar las jubilaciones, en medio del descontrol interno en el que el máximo tribunal se enredó desde que Cambiemos impulsó el recambio de autoridades.

Ante ese escenario, el viaje de Macri al sur del país antes de Navidad, a diferencia de los años anteriores, es toda una señal. El Gobierno habilitó a discutir en el Parlamento los proyectos de ley contra la violencia en el fútbol y el de financiamiento político y obtuvo un duro revés. En Diputados y en el Senado.

Con un agravante: ambos fracasos legislativos estuvieron teñidos por chispazos en el bloque oficialista y por errores en la comunicación entre el Congreso y la Casa Rosada.

El jueves, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, envió un mensaje de agradecimiento a través de WhatsApp al grupo que tiene junto a los jefes de bloque en ambas cámaras, la vicepresidenta, Gabriela Michetti, y los principales legisladores de los tres partidos de la coalición. Solo habría tenido respuesta de Michetti y del senador Federico Pinedo.

Según confiaron desde el interbloque de Cambiemos en Diputados, la sensación de fatiga es indisimulable. Mario Negri está enfocado en su candidatura en Córdoba. Emilio Monzó está corrido de la mesa de decisiones y se encargó en las últimas semanas de enviar mensajes al primer piso de la Casa Rosada. Elisa Carrió solo se dedicó a lanzar críticas al Poder Ejecutivo. El Presidente termina el 2018 con un síntoma de debilidad legislativo.

 

El panorama en la Corte Suprema no es mucho más alentador. Por el contrario: es sensiblemente más preocupante para Macri.

La reunión de acuerdos del martes, en la que los jueces Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti avalaron la inconstitucionalidad de la aplicación del índice "RIPTE" para el ajuste de las jubilaciones, estuvo atravesada, según fuentes del tribunal, por un clima de profunda tensión.

Carlos Rosenkrantz sintió como nunca, según las fuentes, la falta de respaldo del resto de los miembros. Las versiones dan cuenta de que incluso hubo escenas tragicómicas respecto de la posición mayoritaria en desmedro de la soledad con la que se mueve el presidente. Elena Highton de Nolasco navega en esas aguas.

El malhumor de Macri y su mesa jurídica con la Corte va en aumento. "Podrían haber esperado a marzo para este fallo, que salga en este momento es una cagada", se desahogó ante este medio uno de los funcionarios que integra esa mesa.

Horas después del fallo, el Gobierno se apuró en salir a remarcar que el costo fiscal sería "manejable", y que no alteraba el acuerdo con el FMI.

Macri, sin embargo, se topó con una Corte que cuando impulsó el recambio de autoridades no imaginó que sería inmanejable cuando festejaron - los primeros días de septiembre-, en el primer piso de Casa Rosada, la salida de Lorenzetti de la presidencia.

 

Fuente: Infobae

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