Martín Zurita describió un escenario complejo para las escuelas, especialmente en los niveles iniciales. "Tenemos un panorama bastante particular con la matriculación, sobre todo en jardines de infantes y en primer y segundo grado, donde vemos con claridad el impacto de las cohortes postpandemia", explicó. Según señaló, la baja natalidad, que ya se advertía antes del Covid-19, hoy se profundiza y afecta tanto al sector estatal como al privado.
El dirigente remarcó que se trata de un fenómeno social de alcance global. "No es algo exclusivo de la Argentina; pasa en América y en Europa, y es un proceso que vino para quedarse", sostuvo. En ese marco, aclaró que la cuestión económica no es hoy el principal factor de migración entre sistemas educativos. "No vemos un pase masivo de la privada a la estatal. Hay mucha heterogeneidad de cuotas y, cuando una familia no puede sostener un valor, suele buscar otra escuela privada más accesible", indicó.
Morosidad y riesgo de cierre de escuelas
Otro punto sensible es la morosidad, que ronda en promedio el 5%. "Generalmente se debe a cuotas impagas y eso también retrasa el pago de la matrícula. Las escuelas han generado muchos planes de pago, pero depende mucho de cada comunidad educativa", detalló Zurita.
Sin embargo, la mayor preocupación pasa por la sustentabilidad de las instituciones. "Lo que sí nos alarma es el cierre de escuelas por la baja natalidad. El Estado puede reubicar docentes, pero el propietario de una sola escuela no puede sostener su estructura de costos si pierde alumnos", advirtió.
Cambios en las jornadas escolares
Consultado sobre las jornadas extendidas o completas, Zurita señaló que, lejos de retroceder, muchas escuelas están yendo en ese sentido. "Estamos viendo un cambio contrario al esperado. Algunas instituciones piensan en cerrar el turno tarde y concentrar a los alumnos a la mañana con jornada completa, porque muchos padres lo necesitan por cuestiones laborales", explicó.
Desde su mirada, las escuelas privadas deben adaptarse a una nueva realidad: "El colegio privado es una empresa que tiene que recaudar para pagar sueldos y mantener el edificio, y hoy hay que repensar la estructura para seguir siendo viables".