Una investigación internacional revela que los deltas del Nilo, Amazonas y Ganges, entre otros, pierden altura a un ritmo superior al aumento global del nivel del mar, lo que incrementa el riesgo de inundaciones y desplazamientos en zonas densamente pobladas.
El estudio identificó que 18 de los mayores deltas fluviales del planeta, como el Nilo, el Amazonas y el Ganges, se hunden más rápido que el actual aumento del nivel del mar.
Entre 2014 y 2023, cientÃficos analizaron 40 grandes deltas y hallaron que más de la mitad presenta tasas de hundimiento anuales superiores a los 4 milÃmetros que sube el mar cada año. El proceso amenaza a millones de personas que viven en ciudades e infraestructuras crÃticas situadas en estos territorios.
La investigación, publicada en la revista Nature, advierte que la subsidencia ya supera al ascenso del mar como principal motor de la pérdida de tierras, inundaciones costeras y avance de agua salada. El fenómeno pone en riesgo a entre 350 y 500 millones de habitantes, quienes residen sobre suelos cada vez más bajos y vulnerables.
Los expertos sostienen que la extracción de agua subterránea constituye el factor predominante en el hundimiento de los deltas, mientras que la urbanización y la reducción del aporte de sedimentos agravan el problema, según reporta Live Science.
Hundimiento más veloz que el mar
De acuerdo con el trabajo liderado por Manoochehr Shirzaei, profesor de geofÃsica en Virginia Tech, la subsidencia supera al ascenso marino en la mayorÃa de los deltas analizados.
El equipo empleó datos satelitales de Sentinel-1 para medir los cambios de elevación del terreno en 40 grandes deltas del mundo. En 18 de ellos, la tasa de hundimiento promedio duplicó el ritmo de subida del mar.
Entre los deltas más afectados figuran el Chao Phraya en Tailandia y el Brantas en Indonesia. Estos presentan tasas de descenso cercanas a los 8 milÃmetros por año. Se trata de valores que duplican el aumento anual del nivel del mar y exponen a millones de personas a inundaciones severas y pérdida de territorio.
La mayorÃa de los deltas estudiados, salvo el del RÃo Grande, mostró áreas hundiéndose a un ritmo superior al del ascenso marino. En 38 de los 40 deltas, más de la mitad de la superficie perdió altura. En diecinueve deltas, entre ellos el Mississippi, el Nilo y el Ganges-Brahmaputra, más del 90% del área presentó subsidencia durante los nueve años de análisis.
Causas humanas y consecuencias para millones
Según los autores, la principal causa del hundimiento es la extracción intensiva de agua subterránea para consumo, agricultura e industria.
La presión urbana también acelera el proceso, ya que el peso de las ciudades compacta el suelo y agrava la subsidencia. En paralelo, la construcción de represas y otras obras altera el flujo natural de los rÃos, reduciendo el aporte de sedimentos que podrÃa compensar la pérdida de altura.
Un ejemplo es el delta del Mississippi, donde se han perdido unos 5.000 kilómetros cuadrados de tierra desde 1932 debido a la acción conjunta de presas, diques y erosión. Los expertos destacan que la presión humana sobre estos sistemas explica la velocidad y extensión del hundimiento.
Los deltas son zonas vitales para la vida y la economÃa global: albergan a más de 400 millones de personas y diez de las 34 megaciudades del mundo. Allà se concentran puertos, infraestructuras estratégicas y grandes extensiones agrÃcolas. El hundimiento agrava el riesgo de inundaciones catastróficas, salinización de suelos y desplazamientos masivos.
Medidas para frenar la subsidencia
De acuerdo con Shirzaei, la subsidencia es un problema gestionable si se aplican polÃticas adecuadas. Recomienda limitar la extracción de agua subterránea, recargar acuÃferos con aguas tratadas o de inundaciones, y restringir la construcción de infraestructuras pesadas en zonas vulnerables. Además, sugiere favorecer el depósito de sedimentos mediante inundaciones controladas y desvÃos en los rÃos.
La investigación sostiene que la combinación de estas medidas con estrategias de adaptación climática y protección contra inundaciones reducirÃa de manera significativa el riesgo a largo plazo para las poblaciones de los deltas.
El estudio subraya la urgencia de actuar, ya que los deltas que se hunden más rápido suelen estar en regiones con menos recursos para responder ante desastres.
El informe destaca la importancia de la intervención humana para revertir o mitigar el fenómeno, dado que la mayorÃa de los factores que provocan la subsidencia pueden controlarse. La clave está en equilibrar el desarrollo y el cuidado de los recursos hÃdricos para garantizar la seguridad de millones de personas que dependen de estos ecosistemas.
El hundimiento de los deltas representa una amenaza silenciosa pero creciente, que exige respuestas coordinadas y sostenibles a escala global.