La actividad económica volvió a mostrar signos de debilidad en febrero y encendió nuevas alertas sobre la consistencia de la recuperación que promete el gobierno de Javier Milei. Según el Índice General de Actividad (IGA) de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados, la economía se contrajo 2,9% interanual, marcando la caída más pronunciada en un año y medio y dejando atrás las expectativas de rebote sostenido que habían surgido a comienzos de 2026.
El retroceso también se reflejó en la comparación mensual: la actividad cayó 0,5% frente a enero en términos desestacionalizados, lo que confirma un freno en la dinámica de corto plazo. En el acumulado del primer bimestre, la baja alcanza el 1,9%, configurando un arranque de año más débil de lo esperado para el Gobierno nacional.
El dato contrasta con el desempeño de enero, cuando el INDEC había informado una suba interanual del 1,9% a través del EMAE, indicador que había sido celebrado por el oficialismo. En ese momento, el ministro de Economía, Luis Caputo, incluso habló de un “máximo histórico” de actividad, en línea con la meta oficial de crecimiento del 5% para este año.
El análisis sectorial revela una economía fragmentada. La industria manufacturera volvió a liderar las caídas con un desplome del 7,9% interanual, afectada por la baja en maquinaria, equipos y producción de alimentos. El comercio también mostró una fuerte contracción del 6,9%, reflejo directo del deterioro del consumo interno, mientras que los servicios de Electricidad, Gas y Agua retrocedieron 5,6% por la menor demanda.
En contraposición, los sectores vinculados a la exportación continúan traccionando la actividad. Minas y Canteras creció 12,6%, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, mientras que el agro avanzó 6,7% gracias a la mejora en la producción agrícola. Sin embargo, la disparidad entre sectores deja en evidencia un modelo económico que avanza a distintas velocidades y plantea dudas sobre la capacidad de sostener el crecimiento proyectado para 2026.
Fuente: Noticiauno