Martes, 21 de Mayo de 2019 | 16:06:18
16/11/2018

Un bono miserable para una inflación infernal

 

Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año 57.500 pesos por la suba de los precios no trasladada a los salarios. En comparación con esas pérdidas, el bono de 5.000 pesos tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave.

Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado. Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.

El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.

Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.

Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.

Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.

Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.

Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.

En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

 

Una medida poco inclusiva

Eso siempre y cuando se crea con ingenuidad o intencionalidad sesgada que el bono va a ser cobrado por todos los trabajadores privados en blanco. Los artículos 3 y 4 del decreto dejan enorme margen para que muchos de los 6,3 millones de asalariados en esa situación no los cobre, cobre menos, o cobre en cómodas cuotas.

Uno de esos artículos habilita a tomar los $5.000 a cuenta de la cláusula de revisión prevista en paritarias, y el otro libera del pago a los empleadores que arguyan padecer una situación de "declinación productiva".

En una economía en fuerte recesión, con la industria cayendo en promedio 11%, la "declinación productiva" es una indisimulable eufemismo para que una porción considerable de empresas puedan zafar del bono.

Lo anterior justifica que el trabajo del IPyPP lleve como título Bono Miserable o Truchón.

El estudio también calculó la pérdida de poder de compra para el beneficio de  la Asignación Universal por Hijo y para el haber mínimo jubilatorio. En el primer caso la merma será por $2.109 este año y acumulará $4.337 desde que asumió el gobierno Cambiemos. Para los jubilados el deterioro se estimó en  $13.244 y $29.772, respectivamente.

Los números de perjuicio individual trepan a cifras enormes cuando se los proyecta al conjunto. Asumiendo que hay 6,3 millones de trabajadores registrados en el sector privado, la pérdida total para 2018 es de $362.000 millones, y de $740.000 millones para los tres años.

Y si se considera que hay unos 4,5 millones de jubilados cobrando la mínima, la disminución del poder de compra es de $59.600 millones este año y de $134.000 millones en los últimos tres.

Sumado lo que se les evaporó a los que reciben la AUH se llega a un total de $426.200 millones para 2018 y $883.500 millones para la gestión Macri.

Además del impacto para las personas, esas pérdidas han tenido, tienen y van a seguir teniendo claros efectos macroeconómicos. Los $426.000 millones de menor poder de compra de asalariados, jubilados y beneficiarios de AUH para este año representan un debilitamiento del consumo equivalente a más del 2% del Producto Bruto Interno.

A lo que habría que sumar la pérdida de los 3,2 millones de empleados públicos, del medio millón de trabajadores de casas particulares en blanco, de los autónomos y de los varios millones de trabajadores no registrados.

 

Fuerte deterioro del consumo

Si bien es obvio que, además de intentar poner algún paño frío al reclamo social, otra de las razones del otorgamiento del bono es darle un empujoncito al consumo, hay que tener en cuenta que no se trata de una inyección de demanda agregada expansiva por vía fiscal, sino de una transferencia entre privados, de empresarios a trabajadores.

 Hay que tener en cuenta que no se trata de una inyección de demanda agregada expansiva por vía fiscal, sino de una transferencia entre privados, de empresarios a trabajadores

La muy dura realidad y el oscuro horizonte que presenta el consumo se reflejan en varias encuestas y proyecciones que circulan. La consultora Thomson Reuters/Ipsos informó que su índice de confianza del consumidor volvió a caer en noviembre y se ubica en 35,2%, un 30% por debajo del índice 50 que midieron en diciembre del año pasado.

En igual sentido, según el Monitor Socio-Laboral de la Universidad de San Martín y el Cetyd (Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo), el 88% de los trabajadores en relación de dependencia cree que su salario real continuará cayendo en el próximo trimestre.

Opiniones concordantes con el pronóstico que Kantar/Ecolatina presentó días atrás en un evento del supermercadismo, acerca de que el consumo masivo se desplomará un 6,4% en el actual trimestre, otro 6,2 en el primero del 2019 y otro 3,6 en el segundo trimestre del año próximo, para recién comenzar a recuperarse tenuemente a partir del “segundo semestre”.

 

* Por Marcelo Zlotogwiazda

 

Fuente: Infobae

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