Domingo, 22 de Mayo de 2022 | 05:14:47

En tiempos de crisis, ¿por qué no hablamos de educar para la paz?

 

Sin lugar a dudas, se viven momentos difíciles, en nuestra  Argentina y en nuestra Provincia en particular, que se intentan sortear buscando las formas de remediar situaciones que han conducido en muchos casos a un estado de postración de los emprendedores y de los emprendimientos. Creemos que negar el momento es en lo educativo, no educar, no decir la verdad completa.

Entendemos, que cada día se hace más difícil remontar el barrilete de una familia, cuando llegan los impuestos, los servicios, etc. Etc., y esto también toca a los educadores, que son asalariados del estado y que sus sueldos han quedado postergados por la inflación que se detonó y que por más que las cifras reales del INDEC hoy nos den datos validos,  los salarios no llegan a paliar la situación de necesidad de las familias.

Hay tiempos para reflexionar, y hemos querido pensar en la necesidad de plantar banderas de esperanzas ante los cambios, pero ello reclama seriedad y por sobre todas las cosas, educar en, con y para la paz.

Decía  alguien por allí, que la paz comienza en nuestro interior, y sabido es que si un padre no siente serenidad para resolver las cuestiones de su hogar, mal puede tener y transmitir la paz. Lo mismo me ha sorprendido la noticia que se daba hace una semana de la seria preocupación de la Rectora de la Escuela Rural Juan B Alberdi, dependiente de la UADER que no sabía cómo afrontaría el gasto de energía eléctrica, y me pregunte: ¿Cómo, si es del propio estado, esta señora tiene que buscar la forma de resolver esta situación?

Son hechos y cosas, que nos generan innumerables preguntas de cómo asumir este educar para la paz, en nuestro humilde criterio, entendemos que necesitamos educar para la convivencia sana, y esto exige una lógica en él y los gobernantes, veracidad, honestidad y no corrupción.  Creemos que la democracia, juega con reglas que deben ser parejas y para todos y donde sean presupuesto de esta educación para la paz, la libertad, la resolución de conflictos sin violencia, la tolerancia y el diálogo.

Esperamos estos principios no queden en palabras huecas, sino que comiencen desde los más altos niveles de los poderes a ejercerlo, con un cultivo cierto de valores, con autenticidad, con humildad, con equilibrio. Lamentamos ver que sigue siendo en muchos sitios, el refugio de quienes no tienen valores y ejercen funciones destacadas. Consideramos, que eso, precisamente genera en la docencia un malestar, por lo que entendemos es necesario para plantear este educar para la paz, que quienes ejercen autoridad (son autores – principio y no fines en sí  mismo) comiencen a ser auténticos consigo mismos, con los demás, y con el medio.

Una cuestión esencial en esta mirada, es disparar la posibilidad de debatir la cuestión moral, pero no procesar en una máquina de picar carne al ser humano, sino buscar justicia con equilibrio, sinceridad en el obrar, espíritu crítico que posibilite percibir que es lo bueno, lo justo y lo bello.

Decíamos  hace unos días en un encuentro en Tucumán que es hora de asumir nuestra identidad, expresarnos con creatividad y no perder la memoria, para poder construir una patria de hermanos en este transitar el segundo centenario de la independencia. Así es posible pensar que educar para la paz no solo es una necesidad de la no violencia, sino una oportunidad de la no corrupción.

 

El autor, Hugo Héctor País, es Profesor Emérito UCSF – Investigador en Educación - Presidente de ADUCSF – Consultor externo de INOEDUCA Málaga.

 


 

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